sábado, 19 de diciembre de 2009

BUENOS DIAS, BELLISIMO DIA!!!

Es común ver como nos quedamos atascados en las mismas situaciones día tras día. No es difícil entrar en una rutina cuando debemos trabajar, comer, dormir, estudiar, relacionarnos, en resumen, hacer las labores que el día a día exige para sostenernos.

No tengo nada en contra de la rutina, creo que todos necesitamos un tanto de ella para organizarnos y enraizarnos y así pisar fuerte y profundo el escenario de nuestra vida.


Lo que poco reflexionamos es que la rutina abre paso a los hábitos y sin darnos cuenta, además de la cotidianidad de estas situaciones diarias, vivimos constantemente la repetición de situaciones emocionales difíciles, condicionamientos del pasado que nos manejan y que nos quitan gran parte de nuestra energía.
Situaciones que se repiten día tras día, estímulos repetitivos que actúan como los disparadores de las mismas respuestas o reacciones emocionales una y otra vez.
Hemos aprendido a vivir reaccionariamente “Estímulo – Reacción”. Frente al mismo estímulo se repite la misma respuesta, la misma reacción.

Discusiones frente a las cuales nos comportamos siempre igual, estados depresivos que actúan como un disparador para permitir abatirnos y socavar nuestra fortaleza y fe en nosotros mismos, comportamientos alimenticios engañosos que refuerzan nuestra incapacidad para responsabilizarnos por el bienestar de nuestro cuerpo, por nombrar algunos.

Involuntariamente caemos en las mismas situaciones, perdemos el protagonismo y nuestro poder de elección en nuestra vida. Seguir haciendo lo mismo significa que tenemos que seguir afrontando los mismos resultados y esta actitud no esta muy lejos de haberse convertido en una adicción, un comportamiento adictivo.

Somos adictos cuando hay algo que no podemos dejar de hacer. No puedo dejar de tratarte de esa manera, no puedo parar de comportarme con enojo frente al tráfico, no puedo parar de comer lo que como, no puedo parar de molestarme cuando hablas de ese tema, etc,etc,etc…..
No puedo parar de reaccionar de cierta manera frente a ciertos estímulos, porque dejar de hacerlo representaría tener que vivir la abstención química que me produciría no seguir actuando de la misma manera frente a esa adicción.

Despertar a esta situación es tomar las riendas, tomar el timón del barco de tu vida, de tu comportamiento, abrirle las puertas al Ser y prestarle atención a cada momento, estar presente en él, para frenar los comportamientos reaccionarios.
Despertar a esta situación es estar concientes y entendernos como los observadores de nuestra existencia, capaces de crear, de elegir nuestras respuestas frente a las situaciones, crearlas segundo a segundo, desde un estado de alerta que permite elegir la acción correcta de cada momento.

Cada nuevo día es un nuevo amanecer, en el que tenemos disponible la gran oportunidad de decidir no quedarnos atascados en comportamientos involuntarios y repetitivos y aceptar cada nuevo día como un maravilloso potencial de infinitas posibilidades e infinitos mañanas.

BUENOS DIAS, BELLISIMO DIA!!!
Estoy despierta! Saludando el sol al amanecer…


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