sábado, 30 de enero de 2010

El ahora en el silencio...

Sentir el silencio…
Qué se puede decir?
La explosión de la calma,
la potencia serena,
de mi Ser revivir, de mi Ser que allí siento,
de mi Ser esculpir.

Esculpir digo ahora…
Qué es el ahora?
Qué es lo que me separa de ti?
Es cuando siento el pasado, querer apoderarse de mí.
Es cuando siento el futuro, encerrarme en lo que pueda ocurrir.
Y cuando siento el silencio, allí te escucho
No existe el tiempo aquí…
Un eterno ahora, late en mí existir.

Suspiro y te siento, la magia esta allí,
cuando en el profundo silencio,
intimamos, nos amamos…
Allí estas, siempre y ahora, sólo esperando por mí.
Que mis ojos te busquen
que mis manos te toquen
que te sienta en el fondo
que me acuerde de ti.

Quieres hacerme sentir
el placer de estar viva
de tu poder revivir
que al ser UNO contigo,
lo dulce es lo que espera,
no lo dudo…
escucho como suena!

Eres tú, eres mi Ser, el que me llama ahora
Eres tú, eres mi Ser, el que me espera ahora
Aquí en el silencio, en el eterno ahora.

…ahora, te siento a ti... presente
cuando a cada momento doy, la magia de no estar ausente.

miércoles, 27 de enero de 2010

De los altibajos, la transitoriedad de las formas y la inmutabilidad del ser...


Una vez había un hombre que amaba dos cosas más que nada en el mundo, la primera era su hijo y la segunda, un poni. Pero una mañana al despertar descubrió que el poni había huido. Organizó con sus amigos una batida por el bosque para recuperarlo, pero no consiguieron dar con él.

“Debes de sentirte fatal”, le dijo un vecino al enterarse de la noticia. Pero él con una gran serenidad murmuró: “ Quién sabe!”

Al día siguiente al despertar descubrió que el poni no sólo había vuelto, sino que lo había hecho acompañado de un magnífico semental blanco. Al enterarse de la noticia el vecino le dijo: “Debes de estar loco de alegría. Ahora no solo tienes un poni, sino además un nuevo caballo que es el doble de hermoso”
Pero él con una gran serenidad se limito a decir: “¡Quién sabe!”.

Al día siguiente, mientras su hijo montaba el semental blanco, se cayo del caballo y se rompió una pierna. Cuando el padre estaba ayudando a su hijo que gemía de dolor a entrar a casa, el vecino le dijo: “Que terrible accidente! Debes estar sufriendo mucho al ver tu hijo herido”.
Pero él con una gran serenidad sólo respondió: “ Quien sabe!”

A la mañana siguiente llegó al pueblo un pelotón de soldados para reclutar a todos los jóvenes que estuvieran en condiciones para ir a la guerra, pero al ver al hijo de aquel hombre tendido con la pierna rota, los soldados se fueron sin llevárselo. El vecino se acercó corriendo a la casa y le dijo: “ Que suerte tienes! Todos los jóvenes han de ir a la guerra menos tu hijo”
Pero él se limitó a encoger los hombros y respondió: “Quien sabe!”

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Esta historia es una parábola. El vecino simboliza la mente y el padre el ser.
La mente siempre se deja llevar por el pánico o por la alegría cuando experimenta los altibajos de la vida, pero estos nunca cesan porque así es la naturaleza de la vida humana, la transitoriedad de las formas... uno nunca sabe lo que le ocurrirá mañana.
Aunque todo lo que te rodee cambie, tu ser no lo hace. Es inmutable! El vecino se deprime cuando pasa algo malo y se alegra cuando ocurre algo bueno. Su mente no hace más que cambiar de ánimo. Pero el padre, en cambio, se distancia de los acontecimientos y acepta con serenidad todo cuanto ocurre. Tiene una visión más amplia, por eso es capaz de mantenerse sereno y estable, en equilibrio.

viernes, 22 de enero de 2010

Compasión...



Si me ves cansado fuera del sendero,
ya casi sin fuerzas para hacer camino.
Si me ves sintiendo que la vida es dura
porque ya no puedo, porque ya no sigo.
Ven a recordarme cómo es un comienzo
ven a desafiarme con tu desafío.
Muéveme en el alma, vuélveme al impulso,
llévame a mí mismo.

Yo sabré entonces encender mi lámpara
en el tiempo oscuro, entre el viento frío.
Volveré a ser fuego desde brasas quietas
que alumbre y reviva mi andar peregrino.
Vuelve a susurrarme aquella consigna
del primer paso para un principio.
Muéstrame la garra que se necesita
para levantarse desde lo caído.

Si me ves cansado fuera del sendero,
sin ver más espacio que el de los abismos.
Trae a mi memoria que también hay puentes,
que también hay alas que no hemos visto.
Que vamos armados de fe y de bravura,
que seremos siempre lo que hemos creído.
Que somos guerreros de la vida plena,
y todo nos guía hacia nuestro sitio.
Que un primer paso y que un nuevo empeño,
nos lleva a la forma de no ser vencidos.
Que el árbol se dobla, se agita, estremece,
deshoja y retoña, pero queda erguido.
Que el único trecho que da el adelante,
es aquel que cubre nuestro pie extendido.

Si me ves cansado fuera del camino,
solitario y triste, quebrado, herido.
Siéntate a mi lado, tómame la manos,
entra por mis ojos hasta mi escondrijo.
Y dime “Se puede” e insiste “Se puede”,
hasta que yo entienda que puedo lo mismo.
Que tu voz despierte desde su certeza,
al que de cansancio se quedó dormido.
Y tal vez, si quieres, préstame tus brazos,
para incorporarme nuevo y decidido.
Que la unión es triunfo cuando hombro a hombro vamos,
y así “Se puede” con el mismo brío.

Si me ves cansado fuera del sendero,
lleva mi mirada hacia tu camino,
Hazme ver las huellas, que allá están marcadas,
de un paso tras otro por donde has venido.
Y vendrá contigo una madrugada,
la voz insistente para un nuevo inicio.
Que abriré otro rumbo porque si he creído,
que siempre se puede, “Se puede mi amigo”.

Autor anónimo.

jueves, 21 de enero de 2010

Guerreros espirituales...


Los guerreros espirituales no luchan contra otras personas, sino que se enfrentan a sí mismos para vencer la confusión y las dudas de su mente.
Un guerrero espiritual se entrena para saber quién es y esto significa que cuando lo sabe, se desprende de todas las etiquetas, descubre que és espíritu puro, porque conecta con la esencia de su Ser.
La gran sabiduría que los guerreros espirituales guardan profundo en su corazón, es que conectar con la esencia de su Ser, es la meta más gloriosa por la que se puede vivir.

Los guerreros espirituales practican el camino del silencio, ellos saben que este camino, es mucho más profundo que sólo mantenerse callado. Ellos saben que ésta clase de silencio, agudiza la mente como si fuera una flecha para ser lanzada al aire. Saben que esta clase de silencio es una escalera misteriosa que conduce de la tierra al cielo, del dolor a la dicha, de la inquietud a la paz perenne, de la ignorancia al conocimiento, de la mortalidad a la inmortalidad…

lunes, 18 de enero de 2010

Las voces de la mente


Calla, voz, calla
Haz silencio en mi interior
Serénate, ríndete, para
dale paso a la meditación.
Eres...torbellino del pensamiento,
ríndete sin más…al silencio.
Haz el espacio ahí adentro,
pues continuas aún insistiendo.

Calla, voz, calla
Interpretas.
Nombras, das forma.
No insistas…No te resistas.
Renuncia...
Que sutil y suavemente,
tu voz se disuelve en la nada,
el profundo silencio emerge…
surgiendo la paz anhelada,
surgiendo la conciencia esperada.

martes, 12 de enero de 2010

Agradeciendo!


Estoy aquí, en este domingo de mi existir
de pronto me invade el deseo de escribir,
es esa palabra que se repite con fuerza
hace que aclare y que me ponga alerta
entrelaza sus letras, dibuja mi imaginación,
me coloca en un estado, de sutil atención.

Agradecimiento es la palabra, se repite en mi interior.
Agradecimiento… quien eres si no?
Te he olvidado de muchas formas,
las prendas del irrespeto he vestido,
en una vida llena de normas

Y hoy que te tengo aquí
Agradezco tu mirada
Agradezco lo sutil de tu llegada
Eres tu, eres aquel, quizás eres ella también
Este agradecer…
por ti, por mí, para aquel,
Por ese algún día, que de alguna manera ha tocado mi vida….
Es a ti al que le agradezco este día

Agradezco el aire que respiro
y la belleza del amanecer.
Agradezco cada alimento en mi mano,
he nutrido todo mi ser.
Agradezco cada canción escuchada y cada palabra pronunciada,
lo que se revelaba a cada momento,
cuando a mi corazón llegaba.

El tibio sol del atardecer,
calienta con insistencia mi cuerpo, llega a esta calida silla
recordando cada motivo, recordando cada suspiro,
agradeciendo por fin lo vivido

Agradezco por este domingo, porque en este día,
en cada puerta que abro, me embriaga la alegría.
Alegría para ser libre...
y decirle que sí a la vida.

Este viaje eterno, de todos los tiempos
Se revelará algún día...

Medicina Tibetana, la sanación holistica.



Letras prestadas...
Champa Yeshe


Para nuestra mentalidad occidental acostumbrados a buscar paliativos farmacológicos en lugar de hallar respuestas clínicas, resulta muy difícil de entender que el sufrimiento sea un instrumento de liberación, pero hace miles de años Buda Sakyamuni estableció esto como base fundamental de la medicina tibetana, y desde entonces se continua practicando en este sentido.

Los sabios budistas con el fin de aportar una ayuda en la aceptación, una prueba tan dura como lo es la aceptación de la enfermedad, confeccionaron unos lienzos con imágenes de vibraciones especificas destinadas a la ayuda del enfermo en el proceso de la enfermedad, incluso se dice, que su sola contemplación puede modificar el estado del cuerpo y del espíritu. A estas pinturas las llamaron Tantras médicos.
La medicina tibetana se diferencia del resto de otras ciencias médicas en el claro compromiso no solo de sanar el cuerpo de males y enfermedades, sino también de mostrar un camino a través del cual el ser humano pueda ser liberado de los sufrimientos de una existencia condicionada.

Según la tradición tibetana, el Buda, al emanar como el “Señor de los remedios”, estableció las bases de la medicina tibetana en la forma de los Cuatro Tantras Médicos. Mas tarde Sangye Gyamiso, regente del Quinto Dalai Lama, en el siglo XVII, escribió un comentario a los Gyushi e ilustró con una serie de extraordinarias pinturas que permitían comprender el enfoque tibetano budista de la salud, la sanación y la espiritualidad.
Gyamtso afirmó que “fueron establecidas para que el contenido de los Tantras médicos resultase perceptible para cualquier persona, desde el estudioso hasta el niño, con tanta claridad como se puede ver una planta de mirobálano en la palma de mano”. Los lamas tibetanos dedicaron años al estudio de estas pinturas, que hoy en día lo conocemos bajo el nombre de Berilo Azul.

El gran sueño de la salud y la liberación

Las escrituras budistas antiguas describen el sufrimiento como algo que surge de nuestros intentos habituales de afianzarnos en un universo en perpetuo cambio. El Buda enseñaba que un excesivo apego, sobre todo al propio cuerpo, da lugar al sufrimiento, pues la impermanencia y el cambio son algo esencial a toda vida. A través la meditación, se atenúa gradualmente la identificación con el ego y se desarrolla la intuición de la naturaleza evanescente de toda existencia.
La correcta comprensión lleva al nirvana, al cese de todo sufrimiento. Pero el budismo no aspira a asegurar la salvación personal, sino en poner todo su esfuerzo para beneficiar a los seres sensibles.

Han transcurrido 2500 años desde que el Buda Sakyamuni, afligido ante la perspectiva del envejecimiento, el dolor y la muerte, descubrió un camino mediante el cual el sufrimiento se podía eliminar. La compasión es la energía esencial que anima la existencia y el voto solemne del hombre iluminado (bodhisattva) de trabajar en beneficio de todos los seres convirtió la actividad compasiva y el alivio del sufrimiento humano en los ideales budistas fundamentales. Posteriormente, en el siglo II a. C. se inició una renovación en el pensamiento y prácticas budistas inspiradas por los escritos conocidos como movimiento Mahayana o Gran Vehículo y durante ese período la sanación de los enfermos se convirtió en un método práctico de vivir conforme a la virtud del servicio altruista.
En realidad, fue la revelación de los textos y prácticas secretas que aseguraba la liberación, junto con los Tantras Médicos, lo que encaminó a la ciencia budista de la sanación hacia su plenitud. Mediante estas prácticas se aprendía que el cuerpo no era el principal obstáculo hacia la iluminación, sino que por el contrario era el principal vehículo para acceder a ella. Según dicen los Tantras, el cuerpo es una morada o vehículo de energías dormidas que, cultivadas de un modo adecuado, se manifiestan en cuerpo de luz siendo “este el cuerpo mismo de los Budas, más precioso que la más preciada de las joyas”. A partir del siglo VII, esta vía tántrica esotérica llegó al Tibet procedente de la India gracias a las enseñanzas del sabio Padmasambhava. Bajo el reinado del monarca Songtsen Gampo, apareció en el Tibet un sistema sofisticado de conocimientos médicos en el que quedó plasmada la búsqueda de la sanación y la totalidad, el sueño eterno de la especie humana. El kalackackra.

Médicos tibetanos de ayer y de hoy

El medico tibetano se prepara para su labor durante el largo periodo de 12 años de educación, preparación que abarca todos los aspectos de la sanación, desde la identificación y el procesamiento de las plantas medicinales hasta la empatía meditativa, importantísima a la hora de emitir un diagnostico correcto. El desarrollo de prácticas de diagnostico por el pulso, la farmacología, la acupuntura, la moxibustión y los métodos para potenciar y modificar las sustancias medicinales, forman parte de los estudios de la medicina tibetana sin olvidar que las cualidades internas de un médico tiene tanta importancia como sus conocimientos académicos.

“El saber y la habilidad por sí solos no bastan para ser un buen médico –escribió el doctor Dhondrup-. El amor, la bondad y la compasión hacia los pacientes, así como un sincero esfuerzo por compartir su tensión y aflicción son cualidades de importancia igual, si no mayor”. Hoy en día aun conservan los médicos tibetanos la tradición de iniciar el día visualizándose en forma de Buda de la Medicina y recitando los textos que invocan su presencia: “…que pueda alcanzar pronto las facultades del Buda de la Medicina y llevar a todos los seres a su iluminado reino”.
En la actualidad, la practica de la medicina tibetana se extiende por todo el Tibet y las regiones himalayas de Ladakh, Nepal, Sikkin y Bután, se transmite de generación en generación entre las familias o también, de un modo más sistemático, a través de la Escuela de Medicina Tibetana en Lhassa, o del Instituto de Medicina Tibetana, en Dharamsala, en el norte de la India, sede del gobierno tibetano en el exilio.
Tras la ocupación del Tibet por la China maoísta, la medicina tibetana, ha experimentado un proceso de desarrollo continuado, que incluye la formulación de nuevos remedios para el tratamiento del cáncer y las enfermedades del sistema inmunológico. El mismo Dalai Lama ha declarado: “La medicina tibetana es un sistema integrado de salud que ha servido con eficacia a su pueblo durante siglos y creo que puede ser aún muy beneficiosa para el conjunto de la humanidad”. Las visitas realizadas por médicos tibetanos a Europa y Estados Unidos han conducido al desarrollo de nuevas investigaciones en los campos de la interacción mente/cuerpo, así como a un fructífero tratamiento de una variedad de enfermedades resistentes a la terapia convencional.

Entender la enfermedad

Siguiendo las enseñanzas del Buda, la contemplación de la enfermedad, sobre todo la propia, nos incita a la compasión y a la inesperada posibilidad de totalidad e integración de nuestros diferentes cuerpos en la Unidad; ese es el estado previo para iniciar el camino de la sanación...
Si bien la medicina tibetana reconoce la influencia de los agentes patógenos en la generación de la enfermedad, este sistema terapéutico sostiene que, mientras la ignorancia y la codicia no sean eliminadas del fluir de la mente, por muy sanos que creamos estar, seguimos enfermos. Asimismo, considera que el estado de salud depende de un balance en la dieta, la conducta, las condiciones ambientales y psicológicas, y los factores sociales, siendo todos ellos tomados en cuenta para la elaboración del diagnóstico de las enfermedades y del tratamiento correspondiente.

La enfermedad tiene el efecto de perturbar el conjunto de nuestras rutinas y actos cotidianos normales como un incentivo para que volvamos a evaluar nuestras vidas. El hecho de reconocer estos “tres venenos de la mente” ofrece la posibilidad de percibir los orígenes de toda enfermedad y el primer paso en el desarrollo de la sabiduría.
Los médicos del Tibet sostienen que la enfermedad permite comprender mucho mejor, el funcionamiento de la mente. Cuentan que el propio Buda afirmó, “toda vida es sufrimiento. Cuando uno así lo percibe con claridad, el sufrimiento deja de existir”. Una de las meditaciones más profundas del budismo tibetano es la del tonglen o del “dar y recibir”. Esta es una práctica basada en la respiración de modo que cuando aspiramos, absorbemos el sufrimiento de toda la humanidad, y al espirar exhalamos el propio bienestar. Esto se hace no sólo cuando uno se siente fuerte, sino cuando también cuando se halla afectado por la enfermedad.

Para nosotros occidentales, esto es difícil de aceptar, ya que no se trata de imaginar que desaparece el propio dolor, sino que aun se carga con más dolor, con el sufrimiento de todos los seres sensibles: Sin embargo si lo hacemos en este sentido, el cuerpo se relaja y curiosamente el propio dolor comienza a disminuir. Para Sogyal Rimpoche lo importante es mantener la unidad, y recomendaba lo siguiente: “hagas lo que hagas, no aísles ni separes tu propio dolor. Por muy desesperado que estés, acepta tu dolor tal como es, porque de hecho, tu dolor intenta entregarte un don inestimable, la oportunidad de descubrir qué se hace manifiesto más allá de tu sufrimiento”.
La muerte y las enfermedades terrenales hacen que nos adecuemos al carácter efímero de nuestros cuerpos físicos y a la fugaz naturaleza de toda existencia. Si es aceptada podremos liberarnos de temores a la perdida y del apego insostenible de permanencía, mientras que en la vertiente contraria de negación de evidencias puede sumergirnos aun mas en un dolor insufrible e incluso a la locura. Mientras no admitamos estas imágenes en nuestra conciencia, nuestra vida será un sin fin de evasiones, de tapujos y autoengaños sin lograr la claridad y espontaneidad del estado de despertar consciente donde el sufrimiento no tiene acceso posible.

“Cuando finalmente tus fuerzas vitales se desintegren –afirmó el VII Dalai Lama-, contempla como los elementos del cuerpo se disuelven. Entonces, como si recobraras a un viejo amigo, recibe con ilusión la clara luz de la muerte”. A lo que Sogval Rimpoche añadió: “La vida y la muerte están en la mente y en ningún otro lugar. La mente es la creadora de la enfermedad y del sufrimiento, el hacedor de lo que denominamos vida y de lo que llamamos muerte”.
La verdadera sanación, al igual que la iluminación, depende de una fe inquebrantable en la sabiduría y luminosidad de nuestra naturaleza más íntima. Los Tantras Médicos tibetanos nos atraen al mágico reino de la compasión y la creatividad ayudándonos en el duro proceso del autoconocimiento. Si nos permitimos el fluir con sus ondas de sanación, finalmente las aflicciones y emociones erróneas serán liberadas en la Luz integradora.

Prácticas para rejuvenecer

Muchas de las prácticas tibetanas de rejuvenecimiento se dice que conducían a espectaculares cambios físicos, como el cabello canoso recuperar su color natural. Este tipo de prácticas siguen llevándose a cabo en retiro solitario y en conjunción con la meditación, y no solo sirven para restablecer las cualidades juveniles, sino que eliminan la opacidad de la conciencia que oscurece nuestra naturaleza de Buda. La tradición tibetana ha desarrollado fórmulas tanto para rejuvenecer las células como para purificar las esencias sutiles del cuerpo humano.
Algunas de las sustancias alquímicas utilizan como materia primordial el mercurio; otras los metales preciosos (oro y diamantes), o los extractos de flores.
Es conocido a través de la historia del Tibet que existieron grandes meditadores que se dedicaron a estas practicas durante años y no consumieron otra cosa que esencias de flores y agua.
Investigaciones llevadas a cabo en los últimos años sugieren que en la antigüedad se utilizaba la seta Amanita muscaria y otras sustancias psicotrópicas para la preparación de las fórmulas alquimistas. Pero también existen elixires internos que transforman la fuerza vital sin depender de sustancias externas, como los denominados betacarbolinos, que son liberados por la glándula pineal durante la práctica avanzada del tantra-yoga y otras formas de meditación.

Los fenómenos animados e inanimados existen en dependencia con los agregados de las cinco energías cósmicas o movimientos que son : la tierra, el fuego, el agua, el aire y el espacio o éter. Fisiológicamente, el cuerpo humano está constituido por 3 humores, 7 energías físicas y 3 tipos de excreciones. Las 7 esencias o energías físicas son las nutricias, la sangre, la carne, el tejido adiposo, la médula ósea y el óvulo o la esperma, dependiendo del sexo del individuo.
Los 3 humores son las manifestaciones biológicas de las 5 energías cósmicas y se consideran como el surgimiento de las 3 aflicciones básicas: el deseo, el enojo y la confusión; éstas se conocen como el viento, la bilis y la flema.
En medicina Tibetana se considera que eso conforma el temperamento de las personas aunque rara vez se encuentra temperamentos puros. El viento (Lung) está constituido por los elementos viento y el espacio, representan la fusión nerviosa y recibe la influencia de las 3 causas de sufrimiento evidenciadas por el Buda. "Es un tacto vacío que puede sentirse, pero no tiene una forma visible. No es un objeto de la conciencia sensorial visual, sino de la táctil. Son personas inquietas, que siempre tienen prisa, nerviosas con un carácter propicio al enfado. Suelen ser delgadas y tener una complexión azul pálida.
La bilis (Khrispa) se encuentra conformada por los elementos fuego y el agua, es responsable del metabolismo y del calor corporal (tumo), de la digestión y de la excreción; el enojo actúa sobre su equilibrio desestabilizándola. Todos los fluidos de las personas con esta tendencia son biliosos. Son personas inteligentes, orgullosas, delgadas y con una complexión amarilla.
La flema (Badkan) asegura la regeneración y la producción de líquidos, y es perturbada por el veneno de la confusión. La flema está compuesta por los elementos tierra y agua. Los tipos flemáticos suelen ser de complexión fuerte, con huesos pesados y son propensas a almacenar células adiposas. Son personas lentas, tardan en iniciar una actividad, afables y a veces mas tímidas de lo habitual. Suelen ser personas de cuerpo ancho y de piel blanca. La salud es el estado de balance de estos 3 humores, mientras que la enfermedad surge si algunos de ellos quedan fuera de balance.
La condición por la cual se manifiesta la enfermedad tiene que ver con una dieta inapropiada, una conducta impropia, infecciones derivadas de agentes patógenos, factores ambientales y los espíritus. La alimentación, el clima, el ambiente o las personas cercanas pueden afectar a cada tipo de una manera particular.
"Por ejemplo -señala un experto-, una persona en la que predomina el factor viento se va a encontrar menos confortable en un clima frió, y húmedo, así como tomando nutrientes fríos.
Una personalidad biliosa va a estar a disgusto en un ambiente caluroso y seco, así como tomando alimentos grasos.
Y los flemáticos no estarán bien en climas fríos y húmedos compactos, y no les va bien los alimentos con características frías, las grasas saturadas ni los dulces, ya que reducen la temperatura de su energía, lo que incrementaría su lentitud, haciendo incluso que se vuelvan mas tímidos".
Los desórdenes también se clasifican como fríos o calientes o como una combinación de ambos. Los desórdenes calientes están asociados con la sangre y la bilis; los fríos con desequilibrios en la flema o el viento, en tanto que las infecciones o desórdenes linfáticos pueden ser originados por desórdenes calientes o fríos.

Los médicos tibetanos pueden diagnosticar las enfermedades a través de 3 métodos. El método más importante es la formulación de preguntas directas al paciente y, de acuerdo con los 3 humores, el médico debe llevar a cabo una revisión fisiológica del paciente para dar un diagnóstico del desorden. Los otros 2 métodos incluyen un análisis táctil y visual. En el táctil se utiliza la lectura del pulso, mientras que el visual consiste en el examen visual de la orina, así como en la observación de la lengua y de la complexión física del paciente. Cabe señalar que una fuente complementaria de diagnosis es el análisis de los sueños. La Técnica de lectura del pulso provee información invaluable para el médico experimentado. El medico posiciona los dedos en puntos muy determinados de la muñeca del paciente y sintoniza o afina su propia conciencia con las pulsaciones de la sangre, la linfa y las energías neurales que le transmiten mensajes relativos al estado de salud y vitalidad del paciente.
Todas las enfermedades conocidas, salvo un 5%, son claramente identificables utilizando la técnica de la diagnosis por el pulso. El especialista examina cada uno de los doce pulsos que tenemos en las muñecas, a distintos niveles de presión: superficial, medio y profundo, presionando el hueso. Tomando el pulso en la mano derecha, el medico percibe el tono del corazón y del intestino delgado. Con el dedo medio capta el bazo y el estomago, y con el anular, el riñón izquierdo y los órganos sexuales. En los casos en que se suscitan dudas, el examen de la orina revelará cuál de entre las diversas enfermedades posibles afecta realmente al paciente. El examen de la orina de un paciente se hace en función de su color, sedimentación, olor, formación de burbujas o ausencia de ellas, y secreciones visibles. Cuando la orina se remueve en una taza de cerámica blanca, se crean formas e imágenes en sus paredes a partir de los cuales el médico calificado puede llegar a un análisis detallado del estado de salud del paciente.
La lengua es otro de los métodos de diagnostico muy eficaz y proporciona valiosa información acerca de la constitución física del paciente y sobre la naturaleza del trastorno, según el humor que prevalece. En el caso de una anomalía de viento (Lung), la lengua aparece seca, áspera, rosada y rodeada de burbujas. Cuando el problema es bilis se presenta recubierta de una pátina amarillenta y amarga. En un desequilibrio de la flema, se manifiesta una consistencia blanda y húmeda velada por una pátina blanco-verdosa. La diagnosis como hemos visto, se basa siempre en técnicas naturales que no precisan de análisis clínicos ni de molestias para el paciente, y por ultimo el cuestionario al paciente en el que incluyen preguntas sobre tipo de dieta, hábitos de vida, estado familiares y cualquier otra pregunta de índole personal que el medico considere de utilidad para completar el cuadro clínico y determinar el diagnostico correcto. En ocasiones se completa con un análisis de sangre natural, sin químicos en el diagnostico. Las radiografías, en cambio, se descartan. "No detectan nada hasta que la enfermedad no se declara o se encuentra en un estado avanzado"

Tratamientos

Una vez examinado todos los detalles antes expuestos y teniendo en cuenta factores tales como la gravedad de la enfermedad, la edad del paciente, la estación del año, la localización de la enfermedad, la capacidad digestiva del paciente y la presencia de complicaciones, pueden servir para determinar el tipo de tratamiento adecuado. En la rutina clínica habitual, el tratamiento normal consiste en una medicación reforzada con una dieta y recomendaciones sobre el comportamiento; en algunos casos también se usan la acupuntura y la moxibustión.
El primer nivel de tratamiento es la terapia de comportamiento y de la nutrición, la cual normalmente sirve de base a la segunda línea de tratamiento, es decir, a la medicación.
Hay dos tipos de medicamentos orales que están graduados y son usados con base en información clínica definida. La medicación oral se refuerza mediante terapias tales como la aleación, friegas, eméticos, purgantes, enemas suaves, supositorios, inhalantes nasales y baños.
Cuando todo esto no acaba con la enfermedad, o cuando la enfermedad es grave y crónica, es recomendable la tercera línea de tratamiento: la terapia externa.
La terapia externa tiene como base el cuadro patológico y se divide en dos categorías: menor y mayor.
La terapia externa menor consiste en el masaje, la hidroterapia y los fomentos. La mayor en la acupuntura, la moxibustión y la sangría reforzada con cirugía. Un elemento importante a considerar es la farmacología tibetana, la cual se ha establecido de acuerdo con las 5 energías; se usan 8 tipos diferentes de ingredientes como medicamentos: metales preciosos, tierras, rocas, árboles, resinas, hierbas, animales, sopas y jugos.
Estos ingredientes son los antagónico de los agregados que originan el desequilibrio del humor ya que para la ciencia medica tibetana la prescripción del fármaco se realiza en base a características opuestas al desorden ese desorden. También los sabores juegan un importante papel dentro de la terapéutica médica tibetana.
Existen 6 sabores fundamentales (dulce, amargo, salado, ácido, caliente y astringente), los cuales se correlacionan con las 5 energías. El sabor dulce está constituido por agua y tierra, el amargo por fuego y tierra, el salado por viento y tierra, el ácido por viento y fuego, el caliente o picante por fuego y agua, y el astringente por agua y viento.
La potencia de un fármaco se determina considerando los siguientes parámetros: pesado, oleoso, frío, romo, ligero, áspero, caliente y afilado. Los fármacos que poseen las primeras cuatro potencias se prescriben para tratar desórdenes de viento y bilis, en tanto que los últimos cuatro son prescritos en el tratamiento de desórdenes de flema.
En el sistema tibetano los remedios están compuestos por hierbas, las cuales se combinan con minerales, gemas y piedras preciosas, así como sustancias de origen animal. La presentación de estos remedios puede ser en forma de píldoras, incienso o aceites médicos, y por regla general contienen cincuenta o más ingredientes diferentes. Todo ello se acompaña de la recitación de plegarias y mantras, lo que confiere una potencia adicional. Los padecimientos causados por espíritus se pueden curar con elaborados rituales llevados a cabo por lamas, yoguis o sanadores chamacos.

Vademécum tibetano

De todo lo explicado aquí se comprenderá que el método de sanación tibetano esta auténticamente “personalizado” e individualizado, por lo que facilitar modelos “pre establecidos” de tratamientos es inadecuado, pero hemos querido dar unas pautas sumamente generales a fin de que nos demos una idea de las consideraciones que la medicina tibetana tiene sobre determinadas enfermedades mas comunes y que Facilitamos a continuación a modo de curiosidad, no de terapia.

Artritis y artrosis: Según la medicina tibetana, se deben a varias causas, entre las que se encuentran el vivir en sitios húmedos, las sobrecargas de pesos o malas posturas que debilitan los ligamentos y los tendones y una dieta inadecuada (alimentos fuertes, ácidos calientes y agrios como el vinagre, la cerveza, el vino, o alimentos dulces que intoxican los fluidos de las articulaciones a través del torrente sanguíneo). "Esto se refleja en la musculatura y el sistema locomotor"

Problemas de la piel: El experto los clasifica según las estaciones: los que salen en primavera se relacionan con el hígado, en verano tienen que ver con el sistema sanguíneo. Los sarpullidos que salen en otoño, con el sistema pulmonar, y en invierno, con el renal. "El remedio es efectivo cuando se refuerza el sistema sanguíneo y el órgano correspondiente a la estación. Se complementa con una dieta que no altere el sistema circulatorio ni los órganos mencionados".

Alergias: Las alergias al sol se deben a que la sangre ha perdido resistencia por químicos, bebidas alcohólicas, alimentos curados y otros contaminantes. Hay que fortalecer y depurar el hígado y los riñones y, a la vez, reforzar el sistema sanguíneo general y la energía vital y térmica.

Taquicardias: Aparecen por fármacos químicos o por disgustos o emociones fuertes. El remedio debe estabilizar el sistema sanguíneo, Hay que evitar los alimentos fríos: "desequilibran el sistema cardiaco y su interconexión con arterias y venas".

Problemas oculares: Se relacionan con la función del hígado y el sistema sanguíneo de defensa ocular, aunque a veces la vista se daña por agentes externos (luces potentes). Los alimentos influyen de una manera indirecta, los nutrientes pasan por el estomago e hígado; si no trabajan correctamente, el aporte es deficiente.

Traumas, ansiedad y otros "males del espíritu "
Los traumas psíquicos y anímicos se averiguan a través de la pulsología. Y es que estos golpes dejan una huella que se refleja en el ritmo del pulso y en la orina. Las patologías debidas a traumas se desarrollan por la pérdida de fuerza de vitalidad psíquica: miedos, disgusto o contratiempos fuertes absorben o restan fuerza a la resistencia psíquica y emocional.
También puede tratarse de la baja autoestima , que surge por el debilitamiento del sistema combativo. La autoestima depende del estado del hígado y del corazón, por lo que hay que tratarlos para reequilibrarlos, en lo que influye la alimentación, se recomienda evitar alimentos fritos, en conserva, curados, grasientos, industrializados o precocinados. La ansiedad es otro mal del espíritu que repercute en el estado físico. Se debe a querer hacer más de lo que se puede, o no tener suficiente descanso mental y físico, o a repetidas discusiones fuertes. "Se quema la energía tranquilizante, sobrecalentando la presión energética". Los remedios deben restaurar la velocidad del mecanismo energético mediante relajación física y psíquica.

Esto es todo cuanto podemos aportar. Por ultimo decir que la medicina tibetana a realizado un gran aporte a la sanación en Occidente por lo cual le estamos agradecidos, no solo por los conocimientos de la salud fisica sino por la forma de aunar el tratamiento de los diferentes cuerpos sutiles que constituyen el ser humano. El concepto tibetano de sanación es una antorcha más, iluminando el campo de la medicina integral que ya practicaban nuestros ancestros y que el estrés las prisas y la tecnologia habian enterrado.
El enfoque holístico de la sanación, consiste en comprender que no se trata de dividir o separar la medicina en sectores, cuerpo, alma, ambiente y asi sucesivamente, sino de unirlos en un Todo coherente. El cuerpo sin el espiritu no es mas que una masa de energia densa e inanimada; por su parte el espiritu require un vehiculo para manifestarse, asi pues es necesario aplicar una terapia conjunta y valida para ambos o de lo contrario no habra sanación.
Estudiar, observar, analizar las herramientas que tenemos a nuestro alcance y elegir aquellas mas adecuadas para enfocar las soluciones a nuestro problema, compartir con otros, identificarnos con la naturaleza, ser Uno con nosotros mismos, o lo que es lo mismo ser UNO con el Universo, esa es la autentica sanacion holistica. Eso es lo que nos dara una mejor calidad de vida no solo para nosotros , sino para todo lo que nos rodea incluido el planeta.
Al escribir estas lineas queremos dejar constancia que no somos medicos tibetanos, pero conocemos la terapia. Nuestro unico interés es informar sobre las tecnicas de sanación que a nuestro juicio, engloban el diagnostico y tratamiento de una forma integral, para que a la hora de tomar decisiones sobre la medicina mas adecuada, tengamos una guia lo mas clara posible del “que es y como se hace ” y podamos discernir con exactitud la terapia que consideremos mas conveniente para nosotros.
En el deseo de que sea beneficioso para todos los seres,
OM BISHUA SANTHI HUM .

martes, 5 de enero de 2010

Bailando con el Universo.

Letras prestadas...

Nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras emociones, nuestra fisiología entera está cambiando a cada momento en función de la hora del día, de los ciclos de la luna, las estaciones e incluso las mareas. Nuestro cuerpo es parte del universo y, en última instancia, todo lo que sucede en el universo afecta a su fisiología. Los ritmos biológicos son una expresión de los ritmos de la Tierra en relación con todo el cosmos, y sólo cuatro de ellos (los ritmos diarios, mareales, mensuales y lunares) son la base de todos los demás ritmos de nuestro cuerpo.

La Tierra gira sobre su eje, por lo que experimentamos un ciclo de 24 horas de día y noche al que llamamos ritmo circadiano. Dicho ritmo se basa en el giro de la Tierra y, al formar parte de ella, también todo nuestro cuerpo gira siguiendo el ritmo de la Tierra. Cuando este ritmo biológico se ve interrumpido, por ejemplo, por algún viaje de larga distancia, sentimos jet-lag. También cuando nos quedamos trabajando toda una noche, aunque descansemos durante el día no nos sentimos del todo bien, ya que nuestros ritmos biológicos están desacompasados con los ritmos cósmicos.

Los datos científicos muestran que si sometemos a un animal a cierta dosis de radiación una vez al día, éste puede experimentar algún efecto beneficioso. Pero si le damos la misma dosis de radiación doce horas más tarde, el animal puede morir. ¿Por qué? Porque su fisiología ha cambiado por completo en ese periodo de doce horas. Incluso nuestra pequeña experiencia subjetiva nos dice que a ciertas horas del día tenemos hambre, mientras que a otras tenemos sueño. Sabemos que tendemos a sentirnos de una cierta manera a las cuatro de la tarde y de otra a las cuatro de la mañana.

Los ritmos de las mareas también afectan a nuestra fisiología. Estos ritmos son el resultado del efecto gravitatorio del sol, la luna y las estrellas de galaxias distantes sobre los océanos del planeta Tierra. En nuestro interior nosotros también tenemos un océano similar a los de nuestro planeta. Más del 60 por ciento de nuestro cuerpo es agua, y más del 60 por ciento de nuestro planeta es agua. Por lo tanto, experimentamos en nuestra propia fisiología las pleamares y las bajamares y los flujos y reflujos de las mareas. Cuando nos sentimos incómodos es porque nuestro cuerpo está fuera de sincronía con el cuerpo del universo. Pasar tiempo cerca del mar o en cualquier sitio natural puede ayudarnos a sincronizar nuestros ritmos con los de la naturaleza.

El ritmo lunar es un ciclo de veintiocho días que se produce como resultado del movimiento relativo de la Tierra, el sol y la luna. Dicho ritmo es evidente considerando el crecimiento y decrecimiento de la luna. Vemos la luna llena, media luna, dejamos de verla, y el ciclo vuelve a empezar otra vez. La fertilidad humana y la menstruación son buenos ejemplos de ritmos lunares, pero hay otros muchos ciclos de veintiocho días. Cuando trabajaba como medico en una sala de urgencias, era de esperar que atendiésemos a más pacientes con determinados tipos de problemas dependiendo de la hora del día y de los ciclos de la luna.

Debido al movimiento de la Tierra alrededor del sol, experimentamos los ritmos estacionales en forma de diferentes cambios bioquímicos en nuestro cuerpo y mente. Por eso somos más propensos a enamorarnos en primavera o a deprimirnos en invierno. Las personas que padecen un síndrome conocido como desorden afectivo estacional se deprimen en invierno pero mejoran al ser expuestos a la luz solar. Los cambios estacionales no sólo afectan a la bioquímica del cuerpo humano: afectan a la de los árboles, las flores, las mariposas, las bacterias y todo lo que está presente en la naturaleza.

La Tierra se inclina sobre su eje en primavera y brotan las flores, las marmotas salen de sus madrigueras, migran las aves, los peces regresan a sus territorios de desove y comienzan los rituales de cortejo. Las personas se sienten inclinadas a escribir poesía, los amantes cantan sus canciones y corazones jóvenes y viejos se enamoran. Los ritmos estacionales nos afectan biológica, mental y emocionalmente; todos ellos tienen que ver con la relación entre la Tierra y el sol.

Hay otros ritmos y ciclos que oscilan cada pocos segundos, como las ondas cerebrales y electrocardiográficas, mientras que otros como los ritmos ultradianos duran desde treinta minutos a veinticuatro horas. Hay ciclos dentro de otros ciclos, alcanzándose un elevado nivel de complejidad que en su conjunto funciona al unísono como una sinfonía. Todos esos ritmos crean la sinfonía del universo; cuerpo y mente siempre están intentando sincronizar sus ritmos con los ritmos universales.

Separar el cuerpo y la mente del resto del cosmos es no ver las cosas como son. El sistema cuerpo-mente forma parte de una inteligencia superior, es parte del cosmos, y los ritmos cósmicos generan cambios profundos en nuestra fisiología. El universo es una verdadera sinfonía de las estrellas. Y cuando nuestro cuerpo y nuestra mente están sincronizados con dicha sinfonía, todo se da espontáneamente y sin esfuerzo, y la exuberancia del universo fluye a través de nosotros en glorioso éxtasis.

Cuando los ritmos de nuestro cuerpo y mente están sincronizados con los ritmos de la naturaleza, cuando vivimos en armonía con la vida, vivimos en estado de gracia. Vivir en gracia es experimentar ese estado de conciencia en el que las cosas fluyen sin esfuerzo y nuestros deseos son satisfechos con facilidad. La gracia es mágica y sincrónica, está llena de coincidencias y es maravillosa. Es ese factor de la buena suerte. Pero para vivir en la gracia es necesario que permitamos que la inteligencia de la naturaleza fluya a través de nosotros sin interferir con él.

Teóricamente, si estuviésemos totalmente alineados con el cosmos, si estuviésemos en completa armonía con sus ritmos y si tuviésemos cero estrés, habría muy poca entropía en nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo no envejecería si estuviésemos completamente sincronizados con los ciclos del universo. Si su entropía no se incrementase, estaría dentro de la escala del universo, que se mide en ciclos cósmicos o eones de tiempo. Pero nuestro sistema cuerpo-mente no está perfectamente alineado con los ritmos del universo; ¿por qué es así? Por el estrés. Ya lo ves, en cuanto tenemos un pensamiento, cualquier pensamiento, éste interfiere con la tendencia innata de los ritmos biológicos a sincronizarse con los universales.

¿Cómo interferimos con la inteligencia de la naturaleza? En términos espirituales, podemos decir que interferimos cuando nos identificamos con la imagen que tenemos de nosotros mismos y perdemos de vista a nuestro ser interior; cuando perdemos nuestra sensación de conexión con nuestra alma, nuestra fuente. En términos más comunes, podemos decir que interferimos cuando empezamos a preocuparnos, cuando empezamos a anticipar problemas, cuando empezamos a pensar en lo que podría salir mal. Cuando intentamos controlarlo todo, cuando nos asustamos, cuando nos sentimos aislados; todas esas cosas interfieren con el flujo de la inteligencia de la naturaleza. Cada vez que sentimos resistencia, frustración, que las cosas van mal, que exigen demasiado esfuerzo, es porque estamos desconectados de nuestra fuente, el campo de la pura conciencia, que se manifiesta en la infinita diversidad del universo. El estado de miedo es el estado de separación; es resistencia hacia lo que es. Cuando no oponemos resistencia todo es espontáneo y sencillo, no exige esfuerzo.

Nuestro cuerpo nos está hablando constantemente mediante señales de comodidad e incomodidad, placer y dolor, atracción y repulsión. Cuando prestamos atención a las sutiles indicaciones de nuestras sensaciones corporales, accedemos a la inteligencia intuitiva. Dicha inteligencia es contextual, relacional, enriquecedora, holística y sabia. La inteligencia intuitiva es más detallada y precisa que cualquier otra cosa existente en el reino del pensamiento racional. La intuición no es pensamiento; es ese campo cósmico de información no localizado que nos susurra en el silencio que hay entre nuestros pensamientos. Por lo tanto, cuando hacemos caso de la inteligencia interior de nuestro cuerpo, que es el genio supremo y definitivo, nos estamos introduciendo en el universo y accediendo a una información a la que no suele tener acceso la mayor parte de la gente.

Cuando hagamos caso de la sabiduría de nuestro cuerpo, cuando seamos conscientes de las sensaciones de nuestro cuerpo, conoceremos el cosmos entero, ya que experimentamos todo el cosmos en nuestro cuerpo en forma de sensaciones. Cuando no estamos en armonía con los ritmos universales, la señal que nos llega es de incomodidad, ya sea física, mental o emocional. Cuando fluimos en armonía con el universo, la señal que nos llega es una sensación de comodidad, de alegría, de que todo es fácil. En realidad, esas sensaciones son la voz del espíritu, que nos habla al nivel de sentimiento más sintonizado de nuestro cuerpo. Cuando ofrezcamos a nuestro cuerpo una profunda atención, escucharemos la voz del espíritu, porque nuestro cuerpo es una bioordenador constantemente conectado con la mente cósmica.
Nuestro cuerpo tiene una habilidad informática que lo capacita para reparar instantáneamente en la infinidad de detalles que crean cada acontecimiento de nuestra vida.

Sabiendo todo esto, ¿por qué no tratas a tu cuerpo con respeto y lo cuidas? Cuida de él con amorosa atención. Aliméntalo con comida saludable y agua fresca. Aliméntalo con la frescura de la tierra y con los colores del arcoiris que la tierra ofrece en forma de frutas y vegetales. Bebe intensamente las aguas de la Tierra para que ellas puedan abrir las líneas de comunicación e inteligencia que corren a través de tus tejidos y de tu torrente sanguíneo. Respira profundamente para que tus pulmones se expandan por completo con el aire.

Libérate de toda atadura o constricción consciente para que tu cuerpo pueda relajarse en los ritmos del universo. Mueve tu cuerpo, ejercítalo y mantenlo en movimiento. Comprométete a mantenerlo libre de toxinas, tanto físicas como emocionales. No lo contamines con bebidas o alimentos muertos, químicos tóxicos, relaciones o emociones tóxicas en forma de ira, miedo o culpa. Asegúrate de alimentar tus relaciones saludables y no albergues rencores ni resentimientos. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, ya que cada célula es un punto de conciencia en el campo de conciencia que tú eres.

Cuerpo y mente son la danza del universo y, cuanto más bailen con el universo, más alegría, vitalidad, energía, creatividad, sincronicidad y armonía experimentarás. Puedes permanecer sintonizado a tu cuerpo siendo consciente de cómo bailas con el universo. Si prestas atención a los ritmos y ciclos de tu cuerpo y mente y te familiarizas un poco con los ritmos cósmicos, verás cómo puedes sincronizar los ritmos de tu cuerpo con los del universo. No tienes que ser ningún experto, simplemente presta un poco de atención a esto. Observa cómo te sientes en diferentes momentos del día y del mes dependiendo del ciclo lunar. Mira al cielo y fíjate en los ciclos de la luna. Si lees el diario, mira los horarios de la pleamar y la bajamar. Siente tu cuerpo y observa cómo se relaciona con cada estación. Entiende que estos ritmos pueden ayudarte de verdad; la siguiente información es lo único que debes recordar.

Entre las seis y las diez de la mañana y las seis y las diez de la noche es cuando tu cuerpo está hipometabólico, en su fase de metabolismo más baja. Intenta pasar un rato en silencio en torno a las seis de la mañana y de la tarde. Lo Ideal sería meditar al inicio de esta fase y hacer ejercicio en la mitad de ella, especialmente si lo haces para perder peso.

Entre las diez de la mañana y las dos de la tarde es cuando el fuego metabólico se encuentra al máximo. Es el momento de hacer la comida principal porque tu cuerpo metabolizará mucho mejor la comida. Entre las dos y las seis de la tarde es un buen momento para estar activos, aprender nuevas actividades mentales o emprender actividades físicas. Entre las dos y las seis de la mañana es buen momento para soñar.

Alrededor de las seis de la tarde, preferiblemente antes de la puesta del sol, es un buen momento para cenar. Es mejor cenar algo ligero y dejar al menos dos o tres horas de intervalo entre la cena y el sueño. Por lo tanto, intenta acostarte hacia las diez o diez y media de la noche y tendrás un descanso ideal con grandiosos sueños.

Estas son recomendaciones muy básicas pero, una vez que empezamos a sintonizar nuestros ritmos con los ritmos cósmicos, el cuerpo se siente bastante diferente. Se siente vital; no se cansa. Subjetivamente nos sentimos más enérgicos. Empezamos a experimentar ese estado de conciencia en el que todas las cosas de nuestra vida fluyen con facilidad. Una salud vibrante no es solo la ausencia de enfermedad; es esa alegría que debería estar en nuestro interior todo el tiempo. Es un estado de bienestar positivo no solo físico sino emocional, psicológico y, en última instancia, incluso espiritual. La tecnología no va a hacernos más sanos. Lo que va a hacernos más sanos es que estemos alineados con las fuerzas del universo, que sintamos que nuestro cuerpo es parte del cuerpo de la naturaleza, comulgar con ella y con nuestra alma pasando tiempo en soledad y silencio.

El poeta hindú Rabindranath Tagore resume el milagro de la vida de una manera más hermosa de lo que la ciencia puede hacerlo. Dice: "La misma marea de la vida que corre por mis venas día y noche corre por el mundo y baila con métrica cadenciosa. Es la misma vida que se dispara con alegría por el polvo de la tierra en innumerables briznas de hierba, rompiendo en olas tumultuosas de hojas y flores. Es la misma vida a la que mece el mar, cuna de nacimiento y muerte, en su flujo y reflujo. Siento que la caricia de este mundo de vida hace gloriosos a mis miembros. Y mi orgullo viene del latido de eras que baila en este momento en mi sangre".
Los mares y ríos de esta biosfera son la sangre de la vida que circula por nuestro corazón y nuestro cuerpo. El aire es el aliento sagrado de vida que da energía a cada célula de nuestro cuerpo, a fin de que sea posible vivir, respirar y participar en la danza del cosmos. Tener la experiencia de "el latido vital de eras que baila en este momento en nuestra sangre" es vivir la alegría, la conexión con el cosmos. Esta es la experiencia sanadora; es la experiencia de estar completo. Y estar completo es vivir en la gracia.

Fragmento de Poder, Libertad y Gracia: Vivir en la Fuente de la Felicidad Perdurable.
© 2006, Deepak Chopra, Todos los Derechos Reservados.

El Arte de vivir, Meditación Vipassana

Letras prestadas...

Todos buscamos la paz y la armonía, porque carecemos de ellas. De vez en cuando todos experimentamos agitación, irritación, falta de armonía, sufrimiento; y cuando padecemos la agitación, no guardamos esta miseria limitada en nosotros, sino que continuamente la distribuimos a los demás. Una persona desdichada impregna el ambiente que le rodea de agitación, y quienes estén cerca de ella también se alteran, se irritan.
Ciertamente, ésta no es la manera adecuada de vivir.Tenemos que vivir en paz con nosotros mismos y en paz con los demás porque, en definitiva, los seres humanos somos seres sociales que vivimos dentro de una sociedad interrelacionada. ¿Pero como vivir en la paz y armonía internas, y mantenerlas para que los demás puedan también vivir en paz y armonía?

Para poder librarnos de nuestra agitación, tenemos que conocer la razón básica de la misma, la causa del sufrimiento.
Al investigar este problema, nos damos cuenta que nos sentimos agitados en cuanto generamos negatividades o contaminaciones en la mente. La negatividad, la contaminación o la impureza mental, no pueden coexistir con la paz y la armonía.
¿Cómo empezamos a generar negatividades? También ahora nos damos cuenta, al investigar, de que nos sentimos desdichados cuando estamos con alguien que se comporta de una manera que no nos gusta o cuando sucede algo que nos desagrada. Cuando ocurre algo que no deseamos, surge tensión en nuestro interior y también surge cuando no ocurre o existen obstáculos para que se cumpla algo que deseamos, y con todo ello empezamos a atar nudos en nuestro interior.
Y como durante toda la vida van a suceder cosas que no queremos y las queridas puede que sucedan o puede que no sucedan, no cesamos en este proceso de reacción de atar nudos - nudos gordianos - que hacen que toda la estructura física y mental esté en tensión, llena de negatividades, convirtiendo nuestra vida en continua desdicha. Una manera de resolver este problema sería arreglárnoslas para que en nuestra vida no ocurra nada no deseado, para que todo sea tal como deseamos.
Para lograrlo deberíamos desarrollar en nosotros mismos el poder o bien conseguir que venga en nuestra ayuda alguien que lo tenga, para que las cosas no deseadas no sucedan y solo sucedan las cosas deseadas. Pero eso es imposible. No existe nadie en el mundo que pueda satisfacer todos sus deseos, en cuya vida todo transcurra como quiere, sin que pase algo no deseado.
Constantemente ocurren cosas que van en contra de nuestros deseos y querencias, de ahí la pregunta oportuna:
¿Cómo podemos dejar de reaccionar ciegamente cuando debamos enfrentarnos a situaciones que no nos gustan? ¿Cómo podemos dejar de generar tensión y permanecer llenos de paz y de armonía?
Tanto en la India como en otros países hubo personas santas y sabias que estudiaron este problema - el problema del sufrimiento humano -, y encontraron una solución: cuando ocurre algo no deseado y empezamos a reaccionar con ira, miedo o cualquier negatividad, hay que dirigir lo antes posible la atención a cualquier otra cosa, por ejemplo te levantas, coges un vaso de agua y empiezas a beber; de esta manera la ira no solo no se multiplicará sino que empezara a disminuir: O empiezas a contar: uno, dos, tres, cuatro... O repites una palabra, o una frase, o un mantra, o quizá el nombre de una persona santa hacia la que sientas devoción. Así desviamos la mente y hasta cierto punto nos liberamos de la negatividad, de la ira.

Esta solución era útil, funcionaba y aun funciona; practicándola, la mente se siente libre de agitación. No obstante solo funciona en el nivel de la mente consciente porque lo que de hecho hacemos al desviar la atención es empujar la negatividad a lo mas profundo del inconsciente donde sigues generándola y multiplicándola. Hay paz y armonía en la superficie, pero en las profundidades de la mente hay un volcán dormido de negatividad reprimida que antes o después entrará en erupción con una gran explosión.

Hubo otros exploradores de la verdad interna que llegaron algo más allá en su búsqueda, y que tras experimentar en su interior la realidad de la mente y de la materia se dieron cuenta de que desviar la atención es solo huir del problema. Escapar no es una solución, hay que enfrentarse al problema; cuando surja una negatividad en la mente, obsérvala, hazle frente y tan pronto como empieces a observar la contaminación mental, empezará a perder fuerza y poco a poco se irá marchitando y podrá ser arrancada de raíz.
Es una buena solución que evita los dos extremos: represión y dar rienda suelta. Enterrar la negatividad en el inconsciente no la erradicará y permitirle manifestarse con un acto físico o verbal dañino solo creará más problemas. Pero si te limitas a observarla, la contaminación desaparece y habrás erradicado esa negatividad, estarás libre de esa contaminación.
Esto suena muy bien, pero ¿es practicable en la realidad? ¿Resulta fácil para una persona corriente enfrentarse a las contaminaciones?

Cuando surge la ira, nos coge tan de sorpresa que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Arrastrados por la ira cometemos actos físicos o mentales que nos dañan a nosotros y a los demás. Poco después, al desaparecer la ira, empezamos a llorar y a arrepentirnos, pidiendo perdón a los demás o pidiendo perdón a Dios: "Oh, he hecho un error, perdóname". Pero la próxima vez que nos encontremos en una situación semejante volveremos a reaccionar igual. Este arrepentimiento no nos habrá servido para nada.
La dificultad estriba en que no somos conscientes del momento en el que comienza esta contaminación. Empieza en las profundidades de la mente inconsciente y cuando llega al consciente ha tomado tal fuerza que nos arrastra y no podemos observarla.
Supongamos por un momento que empleo un secretario privado para que me avise cuando surja la ira diciéndome: "Mire, va a aparecer la ira". Pero como no sé cuando va a surgir la ira tengo que emplear tres secretarios haciendo tres turnos que cubran las veinticuatro horas del día. Supongamos que puedo mantener ese gasto y aparece la ira. Inmediatamente mi secretario diría: "Mire, la ira ha comenzado".
Lo primero que haría sería darle una mala contestación: "¿ Eres tonto, crees que te pago para que me lleves la contraria?". La ira me arrastraría de tal forma que un buen consejo no podría ayudarme.Supongamos que prevalezca la sabiduría y que no le regaño sino que le digo: "Muchas gracias, ahora debo sentarme y observar mi ira". Pero, ¿acaso es eso posible? Nada más cerrar los ojos para observar la ira, y el objeto de mi ira, ya sea una persona o un incidente, surge de inmediato en mi mente y ya no observo la propia ira sino meramente el estímulo externo de aquella emoción, lo cual, sólo conducirá a la multiplicación de la ira y por tanto, no es una solución.
Es muy difícil observar una negatividad abstracta, una emoción abstracta divorciada del objeto exterior que la originó. Sin embargo, hubo alguien que habiendo llegado a la verdad última encontró una solución auténtica. Descubrió que al surgir una contaminación en la mente ocurren dos cosas simultáneamente al nivel físico: la respiración pierde su ritmo normal, - es fácil observar que respiramos más fuerte cuando surge una negatividad - y en niveles más sutiles se inicia en el cuerpo una reacción bioquímica que da lugar a una sensación.

Todas las contaminaciones generan algún tipo de sensación en el cuerpo. Esto nos ofrece una solución practica: una persona corriente no puede observar las contaminaciones abstractas: miedo, ira o pasión, pero con un adiestramiento adecuado y practicando es fácil observar la respiración y las sensaciones del cuerpo, y ambas están relacionas directamente con las contaminaciones mentales.
La respiración y las sensaciones ayudan de dos formas: primero se comportaran como secretarios privados y en cuanto surja una impureza la respiración dejará de ser normal y empezara a gritarnos: "¡Algo va mal!". Y como no podemos regañar a la respiración tenemos que aceptar el aviso. De igual forma también las sensaciones nos dirán que algo va mal. Tras habernos avisado podemos empezar a observar la respiración, a observar las sensaciones y nos daremos cuenta de que la impureza desaparece enseguida.Este fenómeno físico - mental es como una moneda, en una cara están los pensamientos y las emociones que surgen en la mente y en la otra: la respiración y las sensaciones del cuerpo.

Todos los pensamientos y emociones, todas las impurezas mentales que surgen se manifiestan en la respiración y en las sensaciones de ese momento. Por eso, al observar las sensaciones o la respiración estamos observando, de hecho, las contaminaciones mentales. En vez de huir del problema nos enfrentamos a la realidad tal y como es, las negatividades ya no nos arrastrarán como hicieron en el pasado y si perseveramos terminarán por desaparecer y permaneceremos felices y en paz. De esta forma la técnica de la auto-observación nos muestra los dos aspectos de la realidad: el interno y el externo. Antes sólo mirábamos al exterior perdiendo la verdad interna; buscábamos en el exterior la causa de nuestra desgracia culpado siempre a algo o a alguien e intentábamos cambiar la realidad externa. Al ignorar la realidad interna, no comprendíamos que la causa del sufrimiento se encuentra en nuestro interior, en nuestras reacciones ciegas hacia las sensaciones agradables o desagradables.Ahora, al adiestrarnos, podemos ver la otra cara de la moneda, podemos ser conscientes de nuestra respiración y también de lo que ocurre en nuestro interior. Sea lo que sea, respiración o sensación, aprendemos a observar sin desequilibrar la mente. Dejamos de reaccionar y de multiplicar nuestra desdicha y permitimos que las contaminaciones se manifiesten y desaparezcan.
Las negatividades se disuelven más deprisa cuanto más se practica esta técnica. Poco a poco la mente se libera de las contaminaciones y se hace pura.

Una mente pura está siempre llena de amor, amor desinteresado hacia los demás, llena de compasión hacia el sufrimiento y las faltas ajenas, llena de alegría al ver los triunfos y la felicidad de otros, llena de ecuanimidad en cualquier situación. Al llegar a este estado nuestra conducta habitual cambia, ya no es posible cometer actos físicos o verbales que puedan perturbar la paz y la felicidad ajenas. Una mente equilibrada esta llena de paz e impregna el ambiente que la rodea de paz y de armonía que también afectan a los demás ayudándoles.

Al aprender a mantenernos equilibrados haciendo frente a lo que experimentamos en nuestro interior, desarrollamos también el desapego hacia todo lo que nos deparen las situaciones externas. Pero este desapego no es escapismo o indiferencia hacia los problemas del mundo. Quienes practican Vipassana con regularidad se sensibilizan más a los sufrimientos de los demás, y hacen cuanto pueden para aliviar el sufrimiento en la forma que puedan, sin agitación, con la mente llena de amor, compasión y ecuanimidad. Aprenden la santa indiferencia, aprenden a entregarse por completo, a ocuparse totalmente de ayudar a los demás, manteniendo simultáneamente el equilibrio mental. Así permanecen llenos de paz y de felicidad mientras trabajan por la paz y la felicidad de los demás. Esto es lo que el Buda enseñó: un arte de vivir. No fundó una religión, un "ismo", ni enseñó ritos o rituales ni ninguna fórmula vacía a quienes se acercaban a él, sino que les enseñó a observar la naturaleza tal y como es, observando la realidad interna. Debido a nuestra ignorancia reaccionamos constantemente de manera que nos dañamos o dañamos a los demás, pero cuando surge la sabiduría, - la sabiduría de observar la realidad tal y como es -, desaparece el hábito de reaccionar y cuando dejamos de reaccionar a ciegas somos capaces de realizar actos verdaderos, actos que emanan de una mente equilibrada, de una mente que ve y comprende la verdad.
Un acto así, sólo puede ser positivo, creativo, capaz de ayudarnos a nosotros y a lo demás.Por eso es necesario "conocerse a sí mismo", consejo que dan todos los sabios. Conocerse no sólo intelectualmente en el nivel de ideas y teorías, no sólo emocional o devocionalmente aceptando a ciegas lo que hemos visto u oído, tal conocimiento no es suficiente, mas bien debemos conocer la realidad a través de la experiencia.

Debemos experimentar directamente la realidad de este fenómeno físico - mental, pues es lo único que nos ayudará a liberarnos de las contaminaciones, a liberarnos del sufrimiento.Se llama meditación Vipassana a esta experiencia directa de nuestra realidad, a esta técnica de auto -observación. En el idioma que se utilizaba en la India en la época del Buda "passana" significaba ver las cosas en la forma corriente, con los ojos abiertos; pero "vipassana" es observar las cosas tal y como son, no como parecen ser.
Hay que penetrar a través de la verdad aparente hasta llegar a la verdad última de la estructura mental y física. Al experimentar esta verdad aprendemos a dejar de reaccionar ciegamente, a dejar de generar contaminaciones, y de forma natural las contaminaciones antiguas van erradicándose poco a poco. Así nos liberamos de la desdicha y experimentamos la felicidad auténtica.En un Curso de meditación Vipassana. se dan tres pasos.

El primer paso es abstenerse de cualquier acto físico o verbal que pueda perturbar la paz y la armonía de los demás. No podemos liberarnos de nuestras contaminaciones mentales si continuamos realizando actos de obra o de palabra que están multiplicando estas contaminaciones. Por eso el primer paso de esta práctica es un código moral. Nos comprometemos a no matar, no robar, no tener una conducta sexual inadecuada, no mentir y no tomar intoxicantes. Al abstenerse de estos actos permitimos a la mente que se serene lo suficiente como para poder continuar.

El segundo paso es aprender a controlar nuestra mente salvaje adiestrándola para que se concentre en un único objeto: la respiración. Intentamos mantener la atención en la respiración el mayor tiempo posible. Este no es un ejercicio de respiración porque no intentamos regularla, sino que la observamos tal y como es, de forma natural, tal y como entra, tal y como sale. De esta forma aumentamos la serenidad de la mente para que no se deje arrastrar por negatividades intensas y al mismo tiempo vamos concentrándola y haciéndola más afilada, más penetrante, más capaz de trabajar internamente.

Estos dos primeros pasos, vivir con moralidad y controlar la mente son muy necesarios y beneficiosos en sí mismos pero conducen a la represión a menos que demos un tercer paso que consiste en purificar la mente de las contaminaciones, desarrollando la visión cabal de nuestra propia naturaleza. Esto es Vipassana, la experimentación de nuestra propia realidad, observando en nosotros mismos de forma sistemática y desapasionada este fenómeno de mente y materia en constante cambio que se manifiesta en sensaciones.
Esta es la culminación de la enseñanza del Buda: la auto - purificación a través de la auto - observación, algo que puede ser practicado por todos y cada uno de nosotros.

Todos nos enfrentamos al problema del sufrimiento, es una enfermedad universal que requiere un remedio universal, no un remedio sectario. Cuando sentimos ira no es una ira budista, una ira hinduista, o una ira cristiana. La ira es ira. Cuando a resultas de esta ira nos sentimos agitados, la agitación no es una agitación cristiana, judía o musulmana. La enfermedad es universal y el remedio debe ser universal. La Vipassana es este remedio. Nadie puede objetar a un código de vida que respeta la paz y la armonía de los demás. Nadie puede objetar el desarrollo del control sobre la mente. Nadie puede objetar al desarrollo de la visión cabal de nuestra propia naturaleza para posibilitar la liberación de la mente de sus negatividades. La Vipassana es un sendero universal.

Observar la realidad tal y como es, observando la verdad interior, uno se conoce a sí mismo directamente a través de la experiencia. Con la práctica nos liberamos de la desdicha que acarrean las contaminaciones. Partiendo de la verdad externa, burda y aparente, penetramos en la verdad última de la mente y la materia. Esto también terminan por trascenderse y se experimenta una verdad que esta más allá de la mente y la materia; más allá del tiempo y del espacio, más allá del campo condicional de la relatividad: la verdad de la liberación total de todas las contaminaciones, de todas las impurezas, de todo el sufrimiento. No importa el nombre que se de a esta verdad última, es la meta final de todos nosotros.¡Ojalá que experimentes esta verdad última! ¡Ojalá que todos se liberen de las contaminaciones y de la desdicha! ¡Ojalá que todos gocen de una paz autentica, una paz real, una armonía real!

PUEDAN TODOS LOS SERES SER FELICES
Publicado por CHOEKHORLING
http://www.buddhadelamedicina.blogspot.com/

domingo, 3 de enero de 2010

Desde Aquí...

El poema que comparto a continuación lo escribí hace cuatro años.
En Abril de 1985 cuando tenía 16 años mi hermano mayor murió en un accidente. No fue sino hasta que escribí este poema que pude poner en perspectiva, lo que sucedió en mi vida tras su muerte.
Muchos fueron los dolores, muchos fueron los porque? La tristeza que dejó en mi y en mis futuros caminos no se puede describir en simples palabras, pero hoy siento alegría, devoción, agradecimiento…a ti mi hermano querido, por tu entrega, por haber despertado mis pasos, por haber enderezado mis caminos…gracias Roly (así le llamaba) en donde quiera que estés, a donde quiera que tus nuevos pasos, tus nuevos caminos te hayan llevado, gracias…por haber sensibilizado mi corazón…
El poema se llama “Desde Aquí” y el mismo Roly, es quien lo narra, para mi, para ti...

Con inmenso amor…


DESDE AQUÍ

Aquel día de Abril tan profundo,
sacudió tu camino, cambió tu vida en un segundo
la muerte, cambió tu mirada
la cambió para siempre.

Desde aquí te veo en silencio
Acariciabas la silueta en la foto
Tus lágrimas se deslizaban al mar
Los recuerdos te guiaban a ese lugar tan remoto
La ausencia, se encontraba en tu mirar

Desde aquí te veo en silencio
Y en cada gota derramada de tus ojos
Veía desperdiciarse la eternidad
Eres mujer, la fuerza de tus dolores
Que te llevan a encontrar tu realidad

Desde aquí te veo en silencio
Y qué es la muerte… si no encuentras la fuerza.
La fuerza que da vida en el morir
Largos viajes caminados por el tiempo
Largos viajes donde encuentras que el morir
Despierta tus pasos y te pone alerta…
…de tu vida más allá de ese morir.

Desde aquí te veo en silencio
No imaginas los misterios del vivir.
Si no se siente el dolor tan de cerca
Si no encuentras la profundidad de la vida al andar

Desde aquí me encuentro en silencio…
Desperté en un mundo distinto
De sueños ya no más ocultos
De magia sin fin
Siento tu voz, tu mirar y tu aliento
desde muy adentro
Como si todavía estuviera allí.

Desde aquí te invito a que oigas
El cantar de tus pasos
No sufras más por mí
La serenidad que hay en ti, es tu alma
Te devolverá la fuerza
Cada vez que mires en ti.

Que es la muerte, si no te entrega la vida?
Que es la vida, si sientes temor de morir?
Lleva tus dolores adentro
Encuentra por fin el lugar
Ese lugar, que te devolverá el aliento
Y en su sabiduría, la eternidad encontrar

Descubrirás mis maletas dispuestas
Para este nuevo camino
Que comienza hoy en mi
El renacer de un viaje me espera
Encontremos aquello
que la ausencia nos quiso hacer descubrir;

...es la eternidad, la que mueve tu mano
para que seques tus lágrimas,
y sonrías… al fin.



“Somos los viajeros de una travesía cósmica, polvo de estrellas danzando y girando en las corrientes y los torbellinos del infinito. La vida es eterna, pero las expresiones de la vida son efímeras, momentáneas, transitorias. Nos hemos detenido momentáneamente para encontrarnos unos a otros, para conocernos, amarnos y compartir. Este es un momento precioso pero transitorio. Es un pequeño paréntesis en la eternidad. Si compartimos con cariño, alegría y amor, crearemos abundacia y alegría para todos. Y entonces este momento habrá valido la pena”
Deepak Chopra