domingo, 8 de noviembre de 2009

La vasija de barro


Siempre me ha gustado reflexionar y aprender de frases o poemas pertenecientes a grandes sabios de la antiguedad, ya que hablan del entendimiento adquirido en el trayecto de sus caminos y las verdades de sus palabras emocionan y hacen sentir un despertar interior profundo.


Ayer navegando por la internet y cliquendo aquí y allá, encontré una frase de el gran filósofo chino Lao-Tse, que realmente me atrapó por lo absurdamente simple, si lo tratamos de comprender literalmente y a la vez lo inmensamente profundo del mensaje de sus palabras.


"Lo que le da su valor a una vasija de barro es el espacio vacío que hay entre sus paredes."


Al despertar esta mañana, como ya es costumbre, me arreglaba para llevar a mi hija a la escuela y al terminar, mientras esperaba que ella estuviera lista, busqué un pequeño momento para la meditación y reflexioné sobre esta frase.

Si yo soy la taza de barro y el espacio entre sus paredes es lo que le dá su valor, entonces quiere decir que el ajetreo mental de mis pensamientos esta llenando de basura mi mente y no me esta permitiendo lograr este espacio...

Comencé a meditar sobre todas las interpretaciones que guarda mi mente de lo que creo ser, y que siempre llegan a mi...una y otra vez, repetitivamente, como un torrente incesante, una voz en la cabeza que nunca calla.

Y entonces...pensé
Que pasaría entonces, si por un momento dejara de identificarme con la información contenida en mi mente? Si por un momento la potente inercia de los pensamientos no me arrastrara tan fácilmente?

Quizás repentinamente sucedería un cambio maravilloso!

Quizás por un momento, podría sentir el espacio silencioso y profundo de la conciencia que se encuentra más allá de mis pensamientos, podría sentir un espacio alerta, lleno de quietud que emana de esa dimensión interior.

Quizás podría sentir por primera vez un atisbo de mi verdadera esencia, de la inteligencia divina, un yo verdadero que existe aparte de mis pensamientos...


Recordé repentinamente el cantar de la hermosísima oración de San Francisco de Asís, y comprendí que sólo una persona completamente vacía de pensamientos y formas... una persona conciente, esta dispuesta para ser una vasija completamente vacía, con el espacio necesario para permitir que sea la inteligencia divina de Dios la que elija llenarla....allí nacen su valor y su hermosura...

"Séñor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, siembre yo amor;
donde haya injuria, perdón;
donde haya duda, fé;
donde haya tristeza, alegría;
donde haya desaliento, esperanza;
donde haya sombras, luz.
Oh, divino Maestro!
Que no busque ser consolado, sino consolar;
que no busque ser amado sino amar;
que no busque ser comprendido sino comprender;
porque dando es como recibimos;
perdonando es como tú nos perdonas;
y muriendo en tí, es como nacemos a la vida eterna".

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Esto también pasará.


Un antiguo relato Sufí dice que vivía en algún país del medio Oriente un rey cuya existencia oscilaba permanentemente entre la felicidad y el abatimiento. Se enojaba o reaccionaba intensamente frente a la más mínima cosa , y su felicidad se convertía rápidamente en desilución y desesperación. Llegó el día en que el rey se cansó finalmente de sí mismo y de la vida y comenzó a buscar una salida. Hizo llamar a un sabio que habitaba en su reino y que tenía fama de iluminado. Cuando se presentó el sabio, el rey le dijo, " Deseo ser como tu. Podrías darme algo que traiga equilibrio, serenidad y sabiduría a mi vida? Te pagaré lo que pidas"

A lo que el Sabio respondió: " es probable que pueda ayudarte, pero el precio es tal alto que no sería suficiente todo tu reino para pagar por él. Por tanto te haré un regalo, siempre y cuando te hagas digno de él ". El rey prometió que así sería, y el Sabio se fué.

A las pocas semanas regresó y le entregó al rey un cofre de jade tallado. Al abrirlo, el rey encontró solamente un anillo de oro en el cual había grabadas unas letras. La inscripción decía:
Esto también pasará. Qué significa esto? preguntó el rey. Y el Sabio le dijo, " lleva siempre este anillo y antes de que califiques de bueno o malo cualquier acontecimiento, toca el anillo y lee la inscripción. De esta forma estarás siempre en paz"


Este delicado relato Sufí nos despierta a un entendimiento sutil y profundo acerca del desapego.
Dolor o felicidad, sufrimiento o alegría, el péndulo que se mueve en el gran reloj de los sucesos del mundo de las formas. Esto también pasará, nos informa acerca de lo real y absoluto que se ha vuelto para nosotros el mundo de las formas, presos de sus vaivenes, hoy llega la alegria mañana el sufrimiento, los sucesos, las formas que vienen y se van....

Esto también pasará, nos invita a desapegarnos, a liberarnos, a dejar de identificarnos con la prisión de las formas permitiendo así, que la conciencia atemporal, lo que verdaderamente somos aflore y surja en nuestro interior un espacio, un espacio que es quietud y del que emana una paz que no es de este mundo.
Esto también pasará, nos revela lo efímero de todas la situaciones, la transitoriedad de todas las formas disfrazadas de sucesos buenos y malos en el mundo y apunta hacia lo real, nuestro mundo interior, ese sentido de quien verdaderamente soy que es más profundo que el nombre y las formas.