viernes, 16 de abril de 2010

Mi espíritu vuela hacia tí...

El hombre es Dios disfrazado. Se viste de harapos para divertirse y olvida pronto su verdadera identidad. El deseo le arrastra hacia abajo, pero la discriminación le eleva.

El hombre evolucionado es Dios. Dios involucionado es el hombre.
Dios esclavizado es el hombre, y el hombre libre de la esclavitud es Dios.
Un hombre engañado e ignorante es mundano. Un hombre perfecto es Dios.

Dios se convirtió en el hombre, y este habrá de convertirse de nuevo en Dios.
Dios más el deseo es el hombre. El hombre menos el deseo es Dios.
Hasta los hombres más impíos pueden, entregándose sinceramente a Dios, alcanzar la dicha más elevada.

La verdad no está fuera de ti. Se halla dentro de ti.
Reside en la cueva de tu corazón.
Eres la verdad de Dios, la obra de Dios y la voluntad de Dios.
No tienes trabas; eres libre, eternamente libre.

Ruge OM, OM, OM…

¡Abandona tu jaula de carne y vuela libremente!


Swami Sivananda.


Aqui les dejo este hermoso video de "Los Monjes Budistas"
My spirit flies to you.
Apaga la música al final de la página para que puedas disfrutar el sonido.


viernes, 9 de abril de 2010

La Cita...


"He salido sólo para acudir a la cita.
Quién es, pues, este que me sigue en la silenciosa oscuridad?
Me desvío para evitar su presencia, pero no consigo escapar.
Con sus fanfarronadas levanta polvaredas,
y con su voz poderosa
remeda todas las palabras que yo pronuncio.
Es mi propio yo miserable, ¡Oh Señor! No conoce la vergüenza.
Pero yo me avergüenzo de acudir a tu puerta en su compañía."

Rabindranath TAGORE




Rabindranath TAGORE , una de las personalidades más destacadas de la India moderna, místico y pintor, recibió el premio Nobel de la Literatura. Sus obras clásicas son conocidas por su belleza lírica y su intensidad espiritual.

miércoles, 7 de abril de 2010

“Autobiografía en cinco actos”


Que difícil puede resultar volver la atención hacia dentro. Con que facilidad nos dejamos dominar por nuestros viejos hábitos y comportamientos sólidamente anclados. Si bien es cierto que nos acarrean sufrimiento, lo aceptamos con una resignación casi fatalista, porque estamos acostumbrados a ceder a ellos. Podemos idealizar la libertad, pero en lo que se refiere a nuestros hábitos, estamos completamente esclavizados.

La reflexión puede conducirnos lentamente a la sabiduría. Podemos llegar a darnos cuenta de que caemos sin cesar en pautas de conducta repetitivas, y empezar a ansiar liberarnos de ellas. Naturalmente es posible que caigamos una y otra vez, pero, poco a poco, podemos deshacernos de ellas y transformarnos. El siguiente poema se dirige a cada uno de nosotros.

“Autobiografía en cinco actos”

1) Bajo por la calle
Hay un hoyo profundo en la acera.
Me caigo dentro,
Estoy perdido…me siento impotente.
No es culpa mía.
Tardo una eternidad en salir de él.

2) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera
Finjo no verlo.
Vuelvo a caer dentro.
No puedo creer que esté en el mismo lugar.
Pero no es culpa mía.
Todavía me lleva mucho tiempo salir de él.

3) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Veo que está allí.
Caigo en él de todos modos…es un hábito.
Tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy.
Es culpa mía.
Salgo inmediatamente de él.

4) Bajo por la misma calle.
Hay un hoyo profundo en la acera.
Paso por el lado.

5) Bajo por otra calle.


Sogyal Rimpoché

martes, 6 de abril de 2010

Premio "Genuine Blog".



Mi Querida Sina, mi agradecimiento por este premio tan especial!
La siguiente cita va dedicada con inmenso amor a tí, mi querida y sabia amiga...de tu gran corazón, gotas de luz caen ...

SENDERO
La mujer sabia, cuando oye hablar del Tao, comienza a seguirlo…
La mujer común, pondera que camino seguir…
La mujer necia, sólo ve obstáculos en el camino.

Algunos dicen que el Sendero es oscuro e interminable.

La mujer sabia sigue su trayecto,
creando luz en la oscuridad y un Sendero donde no lo había.
Sus huellas indican el camino.

domingo, 4 de abril de 2010

La pequeña Alma y el Sol...Lo haría porque te amo!



Había una vez una pequeña alma que dijo a Dios:

¡Ya se quien soy!

Y Dios le contestó: ¡Maravilloso! ¿Quién eres?

La pequeña alma contestó a toda voz. ¡Soy la luz!

Dios sonrió ampliamente: Así es —exclamó. Tú eres la Luz.

La pequeña alma estaba feliz, porque había comprendido lo que todas las almas del reino trataban de entender. ¡Hurra! ¡Esto es fantástico!
Pero poco después ya no le bastó con saber quien era. Sentía cierta inquietud en su interior, porque quería ser lo que era.

Así, la pequeña alma volvió a hablar con Dios (lo cual no es mala idea para todas las almas que quieren ser Quienes Son realmente), para comunicarle sus ideas:

¡Hola, Dios! Ahora que ya se quien soy, ¿es bueno serlo?
Dios respondió: ¿Quieres decir que deseas ser Quien Ya Eres?
Pues… verás. Una cosa es saber Quien soy, y otra muy distinta es serlo realmente.

Quiero sentir como es ser la luz.

Pero si ya eres la luz — Repitió Dios, sonriendo otra vez.
¡Si, pero quiero saber como se siente serlo! —exclamó la pequeña alma.
Creo que debí imaginármelo —repuso Dios, riendoTú siempre has sido la más aventurera
Y, tras un instante, la expresión de Dios cambio.Pero hay una cuestión…

¿Qué es? preguntó la almita.…

Que no existe otra cosa además de la Luz. No creé otra cosa que lo que tu misma eres. Así, no hay un modo sencillo para que experimentes Quien eres, puesto que no hay nada que no seas.


¿Cómo? —repuso la Pequeña Alma inocente, estaba un poco confundida.


Piénsalo de este modo. Eres como una vela en el sol.Ya estas allá, junto con millones y ga-guillones de otras velas que forman el sol.Y el sol no podría serlo sin ti, porque le faltaría una de sus velas, y así no podría brillar tanto.Pero saber que eres la Luz estando dentro de la Luz… ese es el problema.

Tú eres Dios, ¡ya se te ocurrirá algo!
Dios volvió a sonreír:Ya pensé en algo.Puesto que no puedes sentirte la Luz al estar en ella, te rodearé de oscuridad.
¿Qué es la oscuridad?
Es aquello que tú no eres.
¿Tendré miedo de la oscuridad? —gimió la almita.
Solo si así lo quieres —respondió Dios.A decir verdad, no hay nada que temer, a menos que así lo decidas. Nosotros inventamos todo eso. Fingimos.

¡Ah! —exclamó la pequeña alma, que ya se estaba sintiendo mejor.


Entonces Dios explicó que, para poder experimentar cualquier cosa, se requiere de su opuesto.Ese es un gran don, porque sin el no podrías conocer como es todo lo demás. No podrías saber que es lo caliente sin lo frío, el arriba sin el abajo, lo rápido sin lo lento. No podrías saber que es la izquierda sin la derecha, el acá sin el allá, el ahora sin el después.


Y así —concluyó Dios, al verte envuelta en la oscuridad, no cierres el puño ni alces la voz para maldecirla. Más bien, sé Luz entre las tinieblas, y no te enojes por ello. De ese modo sabrás Quien Eres Realmente, y también los demás lo sabrán. Permite que tu luz brille para que todos sepan que eres alguien muy especial.


¿Quieres decir que está bien que los demás sepan que soy alguien muy especial? — inquirió la Pequeña Alma.


¡Por supuesto! — rió Dios, ¡Esta muy bien! Pero recuerda que “especial” no quiere decir “mejor”. Todos son especiales, cada uno a su modo. Pero hay muchos que no lo recuerdan. Entenderán que está bien que sean especiales sólo cuando tu mismo sepas que está bien ser especial.


¡Fantástico! — exclamó la almita, quien bailaba, reía y daba saltos de felicidad.¡Puedo ser todo lo especial que quiera!


Si, y puedes serlo a partir de ahora mismo — agregó Dios, quien bailaba y saltaba y reía con la pequeña Alma.¿Qué parte de lo especial quieres ser?


¿Qué parte de lo especial? No te entiendo.


Verás… — le explicó Dios: Ser la Luz es ser especial, y eso esta hecho de muchas partes. Ser generoso es ser especial. Ser amable es ser especial. Ser creativo es ser especial. Ser paciente es ser especial. ¿Se te ocurren otros modos de ser especial?


La pequeña Alma quedó en silencio por un instante:¡Se me ocurren muchas formas de ser especial! — Exclamó luego. Es especial ayudar a los demás. Es especial compartir.Y ser amistoso también es ser especial. ¡Ser considerado con los demás es ser especial!¡


Así es! — concordó Dios.Y tú puedes ser todas esas cosas, o cualquier otra parte de lo especial que desees ser, en cualquier momento. Eso significa ser la Luz.


¡Ya se lo que quiero ser! —anunció la Pequeña Alma, muy emocionada.Quiero ser la parte de lo especial llamada “perdonar”. ¿No es especial perdonar?


Oh, si —aseguro Dios. Eso es muy especial.


Entonces, eso quiero ser. Quiero perdonar. Quiero experimentarme a mi misma de ese modo. Bien —dijo Dios. Pero hay algo que debes saber.


La Pequeña Alma comenzaba a impacientarse.Parecía que siempre había complicaciones. ¿De que se trata? —suspiró


No hay nadie a quien perdonar.


¿Nadie? La Pequeña Alma apenas podía creer lo que estaba oyendo.


¡Nadie! —repitió Dios.Todo cuanto hice es perfecto.No hay una sola alma en toda la creación que sea menos perfecta que tu. Mira a tu alrededor.


Entonces la Pequeña Alma se dio cuenta de que se había reunido una gran multitud. De todo largo y ancho, de todos los rincones del Reino, habían venido almas, porque se había corrido la voz de que la Pequeña Alma sostenía una extraordinaria conversación con Dios, y todos querían oír lo que decían. Viendo a las incontables almas reunidas, la almita tuvo que coincidir: nadie parecía ser menos maravilloso, menos magnifico o menos perfecto que ella misma. Tal era el esplendor de las almas reunidas y tan brillante era su Luz, que la Pequeña Alma apenas podía sostener su mirada.


¿A quién perdonar entonces? —preguntó Dios. ¡Oh, creo que esto será muy aburrido! — gruñó la almita. Quería experimentarme como El Que Perdona. Quería saber como es esa parte de lo especial. Y, así, supo como es estar triste.


Pero entonces un Alma amistosa salió de entre la multitud:No te preocupes Pequeña —le dijo. Yo te ayudaré.


¿De verdad? —replicó, con el rostro iluminado.¿Pero que puedes hacer?


Puedo darte a alguien para que lo perdones.


¿Puedes?¡Desde luego! —canturreó el Alma amistosa.Puedo ir a tu siguiente vida y hacer algo para que lo perdones.


Pero… ¿Por qué habrías de hacerlo? —preguntó la Pequeña Alma. Tú que eres un Ser de tan absoluta perfección.Tú que vibras con gran rapidez creando una luz tan brillante que apenas puedo verla.¿Qué podría hacer que frenaras tu vibración hasta que tu luz se hiciera oscura y densa? ¿Qué podrías hacer tú, que eres tan ligera como para bailar en las estrellas y desplazarte por el Reino a la velocidad del pensamiento, entraras a mi vida y te volvieras pesada como para hacer una cosa tan mala?


Es muy fácil —repuso el Alma Amistosa. Lo haría porque te amo.


A la Pequeña Alma le sorprendió la respuesta.


No te asombres — le dijo el Alma Amistosa. Tú hiciste lo mismo por mí. ¿No lo recuerdas? Hemos bailado juntas muchas veces, por eones y eras. Durante todos los tiempos y en muchos lugares hemos jugado juntas. Simplemente no lo recuerdas. Ambas hemos sido todas las cosas. Ya fuimos el Arriba y el Abajo, la Izquierda y la Derecha. Fuimos el Acá y el Allá, el Ahora y el Después, Fuimos lo Masculino y lo Femenino, lo Bueno y lo Malo. Tu y yo Fuimos la victima y el villano. Así, nos hemos reunido muchas veces, la una dando a la otra la oportunidad exacta y perfecta para expresar y experimentar Quienes Somos Realmente. De ese modo —añadió el Alma Amistosa, llegaré a tu próxima vida y seré el “malo”. Haré algo realmente terrible, y entonces podrás experimentarte como El Que Perdona.


¿Que harás? —preguntó la Pequeña Alma, un poco nerviosa. ¿Que puede ser tan terrible?


Oh, ya pensaremos en algo —replicó el Alma amistosa, con un guiño. Segundos después, pareció tornarse muy seria y murmuro:Tienes razón en algo.


¿En qué? —quiso saber la almita.


Tendré que frenar mi vibración y hacerme muy pesada para hacer ese algo no tan bueno. Fingiré que soy alguien muy distinto a quien realmente soy. Por eso te pediré un favor a cambio.


¡Si, lo que quieras — exclamó la Pequeña Alma y comenzó a cantar y bailar. Podré perdonar, podré perdonar!. Pero notó que el Alma Amistosa seguía muy callada. ¿Qué quieres? —le preguntó. ¿Qué puedo hacer por ti?¡Eres todo un ángel por estar dispuesta a hacer tal cosa por mí!


¡Claro que el Alma Amistosa es un ángel! —interrumpió Dios¡Todos lo son! Siempre recuerda eso que solo ángeles envío.


Y así, la Pequeña Alma quiso más que nunca satisfacer la petición del Alma amistosa: ¿Qué puedo hacer por ti? —volvió a preguntar.


En el momento que te golpee y te despedace —repuso el Alma Amistosa. Cuando te haga lo peor que pudieras imaginarte, en ese mismo instante…


¿Que? — interrumpió la Pequeña Alma. ¿Qué…?


El Alma amistosa está aun más seria: Recuerda quien soy realmente.


¡Si, así será! —exclamó el Alma Inocente. ¡Te lo prometo! Siempre te recordaré tal y como te veo aquí y ahora.


Muy bien —repuso el Alma Amistosa, porque pondré tanto empeño en fingir, que olvidaré quien soy. Y si tú no me recuerdas como soy realmente, no podré acordarme durante mucho tiempo. Y si olvido quien soy, incluso tú olvidarás Quien Eres, y las dos estaremos perdidas. Entonces necesitaremos que venga otra alma para que nos recuerde a Ambas Quienes Somos.


¡No, no será así! —prometió otra vez la Pequeña alma.¡Te recordaré! Y te agradeceré por darme ese don, la oportunidad de experimentarme como Quien Soy.


Así acordaron, y La Pequeña Alma fue hacia una nueva vida, emocionada por ser la Luz, que era muy especial, y por ser esa parte de lo especial que se llama Perdonar. Y esperó ansiosamente poder experimentarse como Perdón y agradecer lo que hiciera la otra alma para que fuera posible. En todo momento de esta vida, cada vez que apareció en escena una nueva alma, ya fuera que trajese felicidad o pesar (y especialmente si traía pesar), la Pequeña Alma pensó en lo que Dios le dijo.“Siempre recuerda que no envío mas que ángeles”.




“Fin”


LA PEQUEÑA ALMA Y EL SOL (NEALE DONALD WALSCH)