jueves, 29 de octubre de 2009

"Mujer de los caminos cansados"




"Mujer de los caminos cansados" Este fue el titulo que le puse a uno de los poemas que escribí hace mucho tiempo, lo recuerdo tanto, pues como dicen por ahí, se escribe lo que se siente y realmente, así me sentía en ese momento…sin dirección y agotada, agotada de querer darle forma a mi vida, una y otra vez con las mismas piezas viejas y gastadas...por supuesto no funcionaba…

Un día de noviembre, llego el momento que tanto mi alma añoraba, sentía en mi interior que al fin se acabarían los caminos confusos, largos y solitarios…que no llegaban a ningún lado.
Ese día de noviembre, estaba dispuesto que conocería a un maestro espiritual, un lama, un lama budista del Tíbet… compasivo, grande en amor y humildad.

Ya en su casa, yacía sentada a la luz de unas velas o lámparas, como después supe que él le decía y el ambiente destilaba un suave olor a incienso. Sentía gran temor, pues no sabia que le diría, como hablar con él de mis ansiedades, de mis dolores, mi mente no callaba, estaba llena y al mismo tiempo, sentía que me embargaba una gran dicha interior…
Lentamente el Maestro se acercó a mí y muy dulcemente rompió el silencio, comenzó contándome una historia que trataba acerca de un hombre anciano y esta historia sabiamente contada, dió pie para que comenzaran a fluir mis palabras.
Le contaba que había algo en mi interior que vibraba profundamente de fe y de devoción, algo que desde allí quería y me pedía a gritos que lo dejara ser…lloraba….y con cada lagrima le escuchaba y hablaba. Le conté de un largo y profundo proceso interior que vivía y que había unido a una gran pasión por escribir... por escribir poemas.
A lo largo de ese proceso le escribí a la vida, a la mujer, al perdón, a la plenitud, al agradecimiento, a la desnudez del alma y hasta a la muerte… sentía como el escribir me llenaba de una gran inspiración y que cuando escribía, la misma reflexión a la que se llegaba en el proceso, me llenaba de mucha claridad, de luz, acerca de lo que escribía…

El maestro y yo hablamos de muchas otras cosas, y llore y rei, pero por sobre todas las cosas mi corazon vibraba!… sentía que mi alma retomaba su camino, había encontrado a mi Maestro!
Alguien que no tiene más información que darme ni que añadirme en el sentido intelectual de las palabras, que no busca llenarme de reglas ni de creencias, sino que busca ayudar a librarme de aquello que me aleja de la verdad de lo que soy y de lo que sé en el fondo de mi ser. El esta allí para descubrir y revelarme esa dimensión de profundidad interna.

Desde ese día de noviembre hasta ahora, no había vuelto a escribir, han pasado muchas cosas….pero hoy, este perfecto hoy, es diferente…aunque mantengo la misma pasión de entonces, hoy le escribo al silencio o mejor dicho, desde el silencio…desde el sutil sonido que tiene el espacio informe del silencio, de la quietud…. buscando el ser informe en mi…...
Escribo, buscando el ser informe en mi….

Gracias Maestro!
Om mani padme hum….

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