miércoles, 4 de noviembre de 2009

Esto también pasará.


Un antiguo relato Sufí dice que vivía en algún país del medio Oriente un rey cuya existencia oscilaba permanentemente entre la felicidad y el abatimiento. Se enojaba o reaccionaba intensamente frente a la más mínima cosa , y su felicidad se convertía rápidamente en desilución y desesperación. Llegó el día en que el rey se cansó finalmente de sí mismo y de la vida y comenzó a buscar una salida. Hizo llamar a un sabio que habitaba en su reino y que tenía fama de iluminado. Cuando se presentó el sabio, el rey le dijo, " Deseo ser como tu. Podrías darme algo que traiga equilibrio, serenidad y sabiduría a mi vida? Te pagaré lo que pidas"

A lo que el Sabio respondió: " es probable que pueda ayudarte, pero el precio es tal alto que no sería suficiente todo tu reino para pagar por él. Por tanto te haré un regalo, siempre y cuando te hagas digno de él ". El rey prometió que así sería, y el Sabio se fué.

A las pocas semanas regresó y le entregó al rey un cofre de jade tallado. Al abrirlo, el rey encontró solamente un anillo de oro en el cual había grabadas unas letras. La inscripción decía:
Esto también pasará. Qué significa esto? preguntó el rey. Y el Sabio le dijo, " lleva siempre este anillo y antes de que califiques de bueno o malo cualquier acontecimiento, toca el anillo y lee la inscripción. De esta forma estarás siempre en paz"


Este delicado relato Sufí nos despierta a un entendimiento sutil y profundo acerca del desapego.
Dolor o felicidad, sufrimiento o alegría, el péndulo que se mueve en el gran reloj de los sucesos del mundo de las formas. Esto también pasará, nos informa acerca de lo real y absoluto que se ha vuelto para nosotros el mundo de las formas, presos de sus vaivenes, hoy llega la alegria mañana el sufrimiento, los sucesos, las formas que vienen y se van....

Esto también pasará, nos invita a desapegarnos, a liberarnos, a dejar de identificarnos con la prisión de las formas permitiendo así, que la conciencia atemporal, lo que verdaderamente somos aflore y surja en nuestro interior un espacio, un espacio que es quietud y del que emana una paz que no es de este mundo.
Esto también pasará, nos revela lo efímero de todas la situaciones, la transitoriedad de todas las formas disfrazadas de sucesos buenos y malos en el mundo y apunta hacia lo real, nuestro mundo interior, ese sentido de quien verdaderamente soy que es más profundo que el nombre y las formas.

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